lunes, 28 de octubre de 2013

Una ciencia en ciernes


Me siento como al comienzo de un gran viaje. Sobre la arena, mirando al oceano, con cuatro palos recién recogidos a mi lado, imaginando que se debe sentir en mitad de esa inmensidad azul, cuando aún no he terminado ni la balsa que necesito para empezar mi gran viaje. Así me siento al comienzo del primer curso de Psicología.

Con el tiempo he aprendido, por las buenas y por las malas, a centrar mi atención en lo que tengo delante, el tacto de la madera que quiero convertir en mi vehículo, el sol que me calienta la espalda y la arena fría de finales de Octubre bajo mis rodillas. A maravillarme con cada nuevo conocimiento, con cada experimento que me descubre un poco más de la naturaleza humana y con cada teoría que despierta en mí un mundo nuevo de preguntas. Porque "aquí" es donde estoy, "esto" es lo que está ocurriendo ahora y, como escribió Coelho, "los planes tienen su propia forma de partirse por la mitad". Porque si miras demasiado lejos, puedes perderte lo que tienes delante y hasta lo que tus manos están tocando. Todo aquello que das por sentado y que, incluso aunque no lo notes, es increiblemente complejo y bello.

Pero aún así...

Pero aún así no puedo evitar levantar la mirada y mirar al oceano. No puedo evitar pensar en todo lo que está por delante, porque a veces perder tu vista en ese horizonte también es importante.

La Psicología, en mi opinión, es una ciencia en ciernes. Una ciencia que no solo es joven: es una cria, casi recién nacida, que tiene el potencial de ser un día enorme y majestuoso. De caminar con firmeza y seguridad hacia su objetivo, que no es más (ni menos) que el del resto de sus hermanos y hermanas, las demás ciencias de la salud: mejorar la vida de los que están a su alrededor. Y como todos los seres demasiado jóvenes, aunque alguno de sus pasos parezcan torpes, la mayoría son sorprendentes y reveladores. Pasos que comienzan a dibujar caminos que antes nadie recorrió.

Sin duda, nosotros ya tenemos muchos "hombros de gigantes" en los que apoyarnos. Personas que dedicaron su talento y esfuerzo a allanarnos parte del camino. Y aún así, aún ayudándonos de su ejemplo y descubrimientos, el horizonte aún se nos presenta desafiante y llamativo a la vez. Incontables caminos se siguen abriendo ante nosotros, en el cruce donde ellos dejaron su señal.

Esta es una de las cosas que más me emociona del viaje que apenas comienzo. Apenas empiezo a formar parte de algo relativamente nuevo y ambicioso, tan ambicioso como comprender al ser humano, su sistema nervioso, sus comportamientos, relaciones y procesos cognitivos y quizá, algún día, aprender a usar estos conocimientos en beneficio de mis semejantes y, por tanto, del mio propio.

Es cierto que todo gran viaje viene acompañado de un pellizco de temor. Estoy tan cerca de entender al ser humano o, incluso, a la propia Psicología, como una hormiga de descubrir el fuego o un pingüino de comprender el mecanismo de una bicicleta, pero ¿Puede llegar a ser esta una razón para cancelar el viaje? Más bien al contrario, personalmente es un acicate, una atracción magnética hacía aquello que no puedo ver, pero no puedo evitar "sentir", "intuir", "creer" que está ahí. Las respuestas están en un lugar lejano que probablemente nunca llegaré a ver, pero ¿No es acaso el viaje lo que importa? Prefiero morir nadando que llorando en aquella orilla que no me atreví a dejar, porque era donde me sentía "seguro". Prefiero dejar una señal, una botella con un mensaje, si lo prefieres, que diga "Aquí tuve que detenerme yo, pero sigue adelante. Parece que este es el camino".

Y tu, que me acompañas al comienzo de este viaje ¿que sientes mientras fabricas tu barca a mi lado?

2 comentarios:

  1. que bonito pablo :') yo debo decirte que años antes de empezar este nuevo viaje contigo sentía como si esas arenas fuesen movedizas y me estuviera ahogan, como si tuviese un sueño entre mis labios pero no reconociese el sabor y ahora que estoy aquí, después de tanto esfuerzo pienso hacer también mi barquita y ayudar a todo aquel que necesite un palo de madera. Espero que aprendamos mucho de este gran océano y seamos buenos compañeros de navío :)

    P.D: Soy la enana de metro y medio de pelo lila, si,, lila jaja

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